martes, noviembre 17, 2009

Corriendo Salvaje




He cargado la pregunta
Me he comportado salvaje a los ojos inertes
Desmantelado la hipocresía
ahuyentando el miedo con que se tropieza en cada esquina
He profanado la nostalgia para saturarla de sentido
Convertida en un puzzle perfecto
la guardo entonces junto a los otros misterios

Pero aun
Mutilo los dones
Y no sé donde se esconde la razón de mi estancia
quedando la palabra como único lábaro
y me duermo buscando la sonoridad en la hoja desnuda
para reposar en el verso
donde se esconden todas las urgencias…

lunes, julio 13, 2009

Homenaje a Antonio Vega (1957 - 2009)



Dónde

Sostenido el recuerdo en la lumbre de tu presencia
Atando los bordes que deja la mentira
Desciendo hasta la palabra para encontrar sosiego
Un poco de cordura en medio de los pensamientos que emergen desde las entrañas provocando temblores en el centro de mi cuerpo

Y de nadie es esa culpa

Cada idea dibujada en la hoja bruta
Hace las veces de pequeñas dosis de ravotril

Y oigo una vez más
Esa tenaz vocecita

que susurra

Quédate

Agoniza la esperanza
Cuando sitúo mi estancia en el mundo tangible
Hinchándose de vida con delicados gestos

De seres que nada conocen de mi

La enfermedad que arrastro
No tiene cura
solo evasivos tratamientos que me prodigo para no sentir
el jirón que precede al miedo

Busco incansablemente la génesis
de ese pavor
Un gobierno corrupto al que desconozco el rostro
sólo escucho las sirenas y helicópteros
y palpo día a día sus decisiones

Que son las propias

Y vuelvo a interrogar

Vivo en una cinta de ficción
Donde un extraño patrón
rige y corrige algún desvío de la conciencia.

martes, junio 30, 2009

La Antirrábica




Rabeo en las tardes cuando el día se me vino maldito y tarde en darme cuenta
Rabeo por las mañanas con el tiempo pequeño e incómodo
Rabeo la noche con tu mano tan lejana que se torna irreversible
Rabeo cuando los adioses se vuelven una carga molesta
Rabeo con mi presencia extendida hasta el hartazgo en la vida de otro
Rabeo si no oigo la historia que me traes
Rabeo con mi ansía tan severa que olvido la tuya
Rabeo cuando la tristeza me roba el presente
Rabeo con la ternura porque no sé que hacer con tanta belleza
Rabeo cuando se van a ser felices porque quiero la felicidad toda conmigo
Rabeo con los cojones que no sostengo
Rabeo cuando tu boca me provoca morderla y la beso
Rabeo cuando mis palabras saltan para herir
Rabeo con la eternidad instalándose en mis sueños
Rabeo cuando digo y no hago
Rabeo cuando la rabia es mi fundamento
Rabeo si veo y no apunto
Rabeo porque al encararte rabia
Defiendo lo más divino de mi…

domingo, marzo 29, 2009

El jardín secreto



Descubrió, mientras caminaba por una vieja calle, el sitio de su deseo. Un pequeño departamento en el segundo piso de una casona antigua, con techos altos, ventanas de colores y piso de madera. Llamó de prisa al número de aviso y le contestó su dueña, por la voz dedujo que era joven. Le señaló que se trataba de un piso de un dormitorio, kitchen y living-comedor unidos y un baño. Mañana pasaré por el le dijo, pensando que si calzaba con aquello que imaginó, sería el sitio de sus aterrizajes futuros. Ya no quiería fiestas, ni inauguraciones como antaño, solo soñaba con un lugar tranquilo que no guardase recuerdos. Ya no quería palabras cayendo como bombas de racimo, ni abrazos políticos, no habría corte de banda tricolor, ni siquiera un brindis. Aquel, sería su jardín secreto...

Aprenderé a sentir que sólo soy un viajero en esta tierra, se repetía, mientras caminaba al almuerzo familiar -quiero saber que sola puedo... que ese miedo incontenible que se aloja aquí adentro es una mera distracción a lo que me trajo hasta aquí- su voz en off se llevaba bien con el tema de Neil Young "Such a Woman".


Such A Woman - Neil Young

La música como cada vez le ayudaría, sus revistas adoradas y el hilo de cocer para remendar los agujeros, eran objetos imprescindibles en la mudanza. Las heridas que aun permanezcan frescas "Debes lamerlas en silencio" le decía Mr. Walls, cuando la veía cer rendida en sus brazos. Un acción que le pareció tantas veces fría, tomaba sentido ahora. Sola.. sola... sola...

Luego de esperar unos minutos el bus, se animó pensando en como lo decoraría, eso siempre dejaba las malas facturas fuera. Embellecer los espacios, volver a comprar flores frescas, colgar sus cuadros, ordenar sus discos y revistas en el mejor sitio y luego volver a pinchar el play del último descubrimiento que le robara el sueño, prender un cigarro y dejar que todo se fuera tranquilo, mientras el otoño se colaba con su silvido frío y suave por la ventana, dejando entrever las nubes apuradas con otro cielo.



Claudia Trejos L.

sábado, marzo 21, 2009

El beso




En la ducha, mientras lavaba mi pelo, aparecieron uno a uno los besos que he recibido, desde el primero hasta hoy. La ternura torpe de los besos infantiles, esos que te roban y tapas tu boca en un acto reflejo. El beso absoluto, cuando las hormonas lo dominan todo, enviando estallidos de información a cada centímetro de la piel, revolucionando el sueño y el hambre, hipnotizado lo revisas una y otras vez.

Mientras el jabón flotaba en cientos de burbujas de diferentes tamaños, en medio del pacífico vapor aparecieron aquellos que el tiempo no roba. Besos suaves y sutiles, de esos que erizan la piel lentamente, como una flor al sol, tibio. Recordé besos infinitos, tanto que acabé con los labios encendidos e hinchados. Apasionados, alocados, que dejan tu pelo revuelto y tus ansias también, perseguidos en las calles, besos mordidos, rabiosos, sudorosos y mojados.

Pero hay besos que traspasan cada fibra, y te elevan tan lejos que ya no quieres regresar y cierras tus ojos para el viaje, y crees que eso permanecerá intacto...



Perséfone

domingo, marzo 15, 2009

Pon el seguro, la llave y solo abre cuando mires por el ojo mágico


Esperó a que su mueca se confiara lo suficiente, tanto como para que creyera que todo estaba a su favor. Pero la diplomacia es un acto que llevaba en las venas y nada que punzara su paciencia hasta el hartazgo la haría estallar en su presencia. Unas copas de vino, unos cigarrillos y música para acompañar, la velada parecía perfecta, salvo por la tensión, lo único irrefrenable es la energía, y ya sabía la colorina de esas cosas, como oirlas, olerlas y sentirlas... La puerta acababa cerrandola siempre por dentro.
Estaba observando como la luna se colaba por el balcón, hasta dejarlo inundado de una fría luz, el viento de los últimos días del verano hacian lo suyo elevando el humo del cigarro varios pisos. Estaba dejando que su razón modelara la acción futura, un arte que consiguió dominar a temprana edad. Se lo repetía mil veces, todo se acabo, ya no estas más, no volverás a tener el placer de tenerme para dañar a mi costa y convertir mis gustos e ideas en una factory personal.
Susurro su propio nombre tres veces, una manera extraña que encontró para plantar los dos pies en la tierra o como dicen "Llamarse a terreno". Miro su cara en el espejo, respiro profundo, esbozo la sonrisa que de niña permanecía intacta y encontró tras ese velo engañoso, lo que buscaba. Salió del baño más alta y luminosa, recobrando los pasos, y con la fuerza suficiente como para dar la vuelta a la llave... O mejor dicho "Dejar que los otros crezcan más y mejor lejos y ella a su vez".



Perséfone

miércoles, marzo 11, 2009

Misterios rotos


Hace ya tiempo que no publicaba nada, no podía escribir y creo que aun no puedo, pero me obligué al esfuerzo para salir de la sequía literaria.

Estuve conversando acerca del realismo mágico propio de la percepción infantil, le llamamos a esto realismo mágico, pero creo más bien es la visión real antes de la ceguera que entrega la desilución.
Cuando era a penas una infante de seis años, recorría asombrada los rincones de la casa de mis abuelos paternos, una casa llena de jardines, pileta con pescaditos y gruta de la Virgen de Lourdes. Dentro de la casa unas vitrinas dejaban ver docenas de copas de cristal de colores muy vivos, entre esas vitrinas había una que llamaba especialmente mi atención. La vitrina pequeña cerrada con llave y que dentro contenía al niño Jesús, acostado al interior de una urna de cristal, arropado por terciopelo rojo y vetas color oro, una maravilla!!!. A esto se sumaba la impronta misteriosa inyectada por mi abuela, que temerosa de algún destrozo había prohibido terminantemente que alguien tocase semejante reliquia.

Aquella tarde no pude soportar la tentación, ya saben la curiosidad es una pulsación que pocos pueden manejar, y para mi, que alcanzaba los cinco años era casi imposible. Estaban todos en el comedor, yo, sola en el living frente a esa vitrina que aparecía como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas.
Los grandes, conversaban animadamente y reían, sigilosamente di vuelta a la llave que no sé por que extraña razón permanecía riéndose de mi hace unas horas, la puerta se abrió lentamente y mi mano pequeña comenzó a temblar mientras rozaba el ataud ceremonial. Extasiada por la profanación olvidé incluso preocuparme de los pasos y antes que pudiera hacer algo, un golpe furioso en mi mano acabó con el viaje, mi abuela Rosa se transformó en el antagonista de mi propio cuento, a eso le siguió el llanto y la histeria colectiva. Mi joven tía Mónica, encaró la brutalidad de su madre y me cubrió con sus brazos, luego tomó mi mano y realizó un acto inconciente, me mostró uno a uno los objetos de esa vitrina, recalcando que ni uno sólo de ellos guardaba magía ni misterio alguno... Desde ese día, la misma vitrina que me hizo soñar con viajes en dorado y rojo, sólo pasó a ser eso, una vitrina con adornos...

Perséfone