Mostrando las entradas con la etiqueta Palide. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Palide. Mostrar todas las entradas

domingo, marzo 15, 2009

Pon el seguro, la llave y solo abre cuando mires por el ojo mágico


Esperó a que su mueca se confiara lo suficiente, tanto como para que creyera que todo estaba a su favor. Pero la diplomacia es un acto que llevaba en las venas y nada que punzara su paciencia hasta el hartazgo la haría estallar en su presencia. Unas copas de vino, unos cigarrillos y música para acompañar, la velada parecía perfecta, salvo por la tensión, lo único irrefrenable es la energía, y ya sabía la colorina de esas cosas, como oirlas, olerlas y sentirlas... La puerta acababa cerrandola siempre por dentro.
Estaba observando como la luna se colaba por el balcón, hasta dejarlo inundado de una fría luz, el viento de los últimos días del verano hacian lo suyo elevando el humo del cigarro varios pisos. Estaba dejando que su razón modelara la acción futura, un arte que consiguió dominar a temprana edad. Se lo repetía mil veces, todo se acabo, ya no estas más, no volverás a tener el placer de tenerme para dañar a mi costa y convertir mis gustos e ideas en una factory personal.
Susurro su propio nombre tres veces, una manera extraña que encontró para plantar los dos pies en la tierra o como dicen "Llamarse a terreno". Miro su cara en el espejo, respiro profundo, esbozo la sonrisa que de niña permanecía intacta y encontró tras ese velo engañoso, lo que buscaba. Salió del baño más alta y luminosa, recobrando los pasos, y con la fuerza suficiente como para dar la vuelta a la llave... O mejor dicho "Dejar que los otros crezcan más y mejor lejos y ella a su vez".



Perséfone